CARTA A SANTA CLAUS
Hermosillo, Son., 2020
Querido Santa
Este
año te aseguro que no salí de casa, guarde sana distancia, he comprado
suficientes cubre-bocas y gel anti-bacterial. Guardé la contingencia sanitaria
alejándome de mis grupos a mediados de marzo, si mal no recuerdo. La UniSon
envió un comunicado acerca de la suspensión de clases por un “insignificante”
virus que los científicos aseguran que se mata con agua y jabón. Los primeros días me cayeron de perlas, me
relajé de la disciplina de levantarme muy temprano para ir a clases. Todo fue
improvisado e imprevisto. Día a día estuve en casa al pendiente en RT de las
noticias internacionales relacionadas con el mentado virus con corona, de los
enfermos que se quedaban tirados en el suelo de los pasillos de algunos
hospitales esperando ser atendidos, rebasando la capacidad hospitalaria de su
país.
Me
enteré que en Venecia, los delfines nadaban como Juan por su casa. Pasaba
semana a semana encerrada, cuando el Jefe Supremo dio una serie de reglas
disciplinarias para mantener a raya… no sé si al coronavirus o a los habitantes
de la casa… Creo que había que preservar la salud y salir vivos… quizás del
encierro o de la pandemia.
¡¡Qué
envidia me dan los habitantes de San Pedro el Saucito!! restaurantes pletóricos de comensales, supermercados
abarrotados de compradores, mucha gente en la calle, hay de todo, venta de verduras frescas, plantas, artesanías, oferta de “amplios” lotes campestres de 8 por 16 m2 ,
en fin…
Querido
Santa, en esta navidad ha repuntado el coronavirus en mi país, ya sea por las posadas, el frío o por los paisanos que
alegremente regresan por la temporada navideña, sin importar las malas
condiciones de algunas carreteras de cobro que recorren a todo lo largo y ancho
del país.
Querido Santa Claus, sólo te pido, me traigas UNA VACUNA para poder salir tranquilamente de casa.
