sábado, 30 de marzo de 2024

Departanebti DREI

 

Departamento DREI

Estudié en la Facultad de Comercio y Administración de Empresas de la U de G.  la carrera de Administrador de Empresas. En el personal académico existía la tendencia a decir frases en doble sentido, el grupo reía y la risa era contagiosa. Recuerdo al maestro de contabilidad, su clase la impartía de 7 a 8:00 de la mañana. Al llegar a la Facultad todos los focos estaban prendidos pues era una negrura, cuando llegaba a la escuela siempre estaba el mismo compañero de estudio esperando al resto del grupo. El maestro era muy puntual llegaba vestido de traje y muy pulcro todos los días, lo recuerdo por ser buen profesor, en ocasiones solía decir con una entonación especial ….

¡¡Dice él que es profesor¡¡ ¿¿Es profesor?? Dice él, …dice él…. ¡¡Dice él, que es contador¡¡ ¿Es contador? Dice él…. Dice él…. Dice él, que es contador….. ¡¡Dice él, que es licenciado¡¡ ¿Es licenciado? Dice él…. Dice él,,, Dice él, que es licenciado.. ¡¡Muchaachooos no sean profesionistas dicel, pónganse a estudiar¡¡….

Este mismo maestro nos impartió Derecho Fiscal más adelante. Gracias a esta clase me pude emplear en la Tesorería General del Estado de Jalisco, en el Departamento DREI (Declaración o Rectificación Espontánea de Ingresos) donde me contrataron como liquidador de impuestos y más adelante como como supervisor. El personal se dividía en supervisores y visitadores quienes recavaban la información proporcionada de los causantes menores, y después, los liquidadores en la oficina calculaban el monto mensual que se debería de pagar. Había un coordinador general y un supervisor de personal.

Por las mañanas, los empleados se aglomeraban en la amplia entrada del enorme edificio, a fin de checar su tarjeta de presentación. El último día de trabajo de la semana, al final de la jornada los empleados se reunían en un amplio patio para escuchar a rondallas y estudiantinas invitadas para la ocasión.

Una mañana, se presentó muy temprano mi papá y de inmediato lo atendí, él me dijo que le daba gusto que trabajara ahí. En su información traía una base gravable de $20,000 pesos de ventas mensuales, misma que se habían calculado al revisar su contabilidad, tenía un empleado y ambos atendían el taller mecánico muy bien ubicado en Cuahutemoc 90.

El edificio donde trabajaba se situaba en el Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara, se destacaba por su belleza y simplicidad, el conjunto arquitectónico estaba construido con cantera de color dorado, contaba con patios interiores donde el sol los iluminaba destacando los arbustos sembrados cerca de la pared.

Día a día, por las mañanas me dirigía a pie recorriendo el Centro Histórico y sintiendo el aire fresco que se deslizaba por mi rostro. En ese momento cursaba el cuarto año de la carrera, ocasionalmente invitaban al personal y le ofrecían una comida en algún local citadino, estos detalles permitían el disfrute de la variedad y el rompimiento de la rutina.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

  RECORRIENDO TEQUILA Al recorrer los pueblos de Huaxtla y Orendain, Jalisco empiezan los recuerdos de aquellos días en que Doña Conchita...