lunes, 2 de enero de 2023

VAMOS A CENAR CON MARY

 

VAMOS A CENAR CON MARY

 

Uno de los atractivos de la ciudad de Guadalajara para sus habitantes es que al atardecer aparecen puestos al lado de las banquetas donde las tapatías preparan la tradicional comida mexicana, con buen sazón.

Doña Mary era una vecina y desde que yo recuerdo, ella y su hija vendían cena  todos los días.  Su humilde casa tenía un  amplio zaguán techado con teja de barro para recibir a sus comensales.  En un rincón de su casa se daba a la tarea de preparar  el nixtamal y pozole en un fogón en el interior, usaba leña, carbón y ocote. Acomodaba su olla sobre un comal de barro.

Por las noches, los vecinos se daban cita para saborear los platillos que ellas preparaban. Doña Mary decía siempre con buen ánimo ¿Qué le vamos a dar?  Además del pozole preparaba  tortas y tostadas de pata curtida y pequeños sopes que se sumergían en manteca de cerdo. Su hija estaba frente al bracero que contenía braSas encendidas, se oía el chillar de la manteca, al tiempo que movía los sopes con una pala de madera. Había un gran mesón en medio del  zaguán que estaba permanentemente pletórico de alegres comensales por las noches.

Su casa se conservaba a la usanza de principios del siglo XIX, no había drenaje, había  agua corriente que se almacenaba en unos tambos para  el uso diario. Todo parecía que el tiempo se hubiera detenido en ese lugar.

Su organización familiar, correspondía a la  familia tradicional del siglo XIX, En su hogar, convIvIan tres generaciones juntas. De cuando en cuando, iba un titiritero a hacer funciones para niños, a las cuales asistía junto con otros, campeaba el buen humor.

En su patio, se llegaron a celebrar las posadas navideñas. Esta celebración era producto de una organización entre vecinos, unos aportaban las piñatas, otros, la fruta y la colación, los jóvenes conseguían  una gruesa reata y soportaban todo el peso de  las piñatas que los niños alegremente apaleaVan sin cesar.

Doña Mary con el tiempo cerró su cenaduría y se fue a vivir con uno de sus hijos. Ella rebasó fácilmente los cien años para asombro de sus vecinos.

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