Al recorrer los pueblos de Huaxtla y Orendain, Jalisco empiezan los recuerdos de aquellos días en que Doña Conchita y sus hijos emprendieron un viaje a la casa materna en los límites de Huaxtla. Ella se vió en un parto muy difícil, el médico que la asistía se acobardó ante la situación y gracias al valor de una enfermera nació su hijo. Enfrente de la casa pasaba un canalito y el hijo mayor de Conchita se tomó un chapuzón , de seguro que corría el agua pues el terreno era de bajada se vio en apuros hasta que recibió ayuda.
Los pueblitos pintorescos de Tequila, Arenal, Orendain y Huaxtla se encuentran al paso de la carretera que conduce a la ciudad de Guadalajara.
Destaca Tequila, con una arquitectura colonial, sus casas, han sido reparadas y compradas por estadounidenses. Dentro de sus atractivos, se encuentran transportes para turistas. Autos que han sido remodelados en el taller de Vaca, tales como, el chile jalapeño maduro que porta un orgulloso sombrero charro, el tráiler que se convirtió en una tequilera, hay un auto con figura de tonel, en todos ellos hay un proyecto, una historia y un programa muy mexicano.
En esa región se encuentra la ruta de un tren turístico que parte de la ciudad de Guadalajara y recorre el paisaje agavero con alegres canciones de mariachi y antojitos mexicanos los fines de semana. En el recorrido, el tren descansa a lo largo de la una vía cercana a una instalación dotada de alambiques para procesar el tequila. Ahí, se ilustra a los turistas sobre el proceso de destilación del agave, se promociona envases artesanales y se ofrece tequila para degustar.
En el poblado de Tequila se instalaron fondas que venden caldo de huesos de birria acompañado de unas tortillas de maíz hechas a mano. Por la orilla de la carretera se encuentran las artesanías, como, botas , pequeños y grandes barriles de madera adornados para guardar tequila, además esta bebida la venden en diferentes calidades y presentaciones y precios para todos los bolsillos.
Tequila además de ser un pueblo mágico, el paisaje agavero de la región ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. Existen muchas destiladoras que podrás observar al recorrer este lugar.
Tequila Sauza ofreció un programa de canciones televisivo semanalmente denominado “Ojos Tapatíos” al inicio se oía la voz de Jorge Negrete cantar: No hay ojos más lindos, en la tierra mía, que los negros ojos, ... de la tapatía. … en tanto, una joven cubría parte de su rostro con un abanico. Al final de la canción decían, tequila Sauza, Sauza Hornitos, Sauza Reposado….. era una bella presentación.
LAS CATARINAS
En el patio de la casa de mi mamá grande había unas varas verdes que se mantenían a la sombra de una pared. Por lo regular, todo el año se mostraban desnudas de verdor, y al acercarse el invierno empezaban a reverdecer y a florear, eran las catarinas, las hojas que conformaban la flor eran rojas, enormes con nervaduras y con pequeños botones al centro.
Mi mamá se vestía a la usanza indígena para ofrecer flores en el Santuario Guadalupano cada época decembrina, de su cabeza pendía un sencillo rebozo y una tímida pulsera adornaba su mano. En el Santuario, el ambiente era de algarabía, había niños vestidos con calzón de manta, en su espalda portaban una jaulita con múltiples cositas colgando y las niñas ofrecían flores en el interior del templo. Los niños, podían tomarse la foto montados en un burrito, vendías buñuelos bañados con agua de piloncillo caliente, cañas y otras cosas más.