sábado, 30 de marzo de 2024

 

RECORRIENDO TEQUILA

Al recorrer los pueblos de Huaxtla y Orendain, Jalisco empiezan los recuerdos de aquellos días en que Doña Conchita y sus hijos emprendieron un viaje a la casa materna en los límites de Huaxtla. Ella se vió en un parto muy difícil, el médico que la asistía se acobardó ante la situación y gracias al valor de una enfermera nació su hijo. Enfrente de la casa pasaba un canalito y el hijo mayor de Conchita se tomó un chapuzón , de seguro que corría el agua pues el terreno era de bajada se vio en apuros hasta que recibió ayuda.

Los pueblitos pintorescos de Tequila, Arenal, Orendain y Huaxtla se encuentran al paso de la carretera que conduce a la ciudad de Guadalajara.

Destaca Tequila, con una arquitectura colonial, sus casas, han sido reparadas y compradas por estadounidenses. Dentro de sus atractivos, se encuentran transportes para turistas. Autos que han sido remodelados en el taller de Vaca, tales como, el chile jalapeño maduro que porta un orgulloso sombrero charro, el tráiler que se convirtió en una tequilera, hay un auto con figura de tonel, en todos ellos hay un proyecto, una historia y un programa muy mexicano.

En esa región se encuentra la ruta de un tren turístico que parte de la ciudad de Guadalajara y recorre el paisaje agavero con alegres canciones de mariachi y antojitos mexicanos los fines de semana. En el recorrido, el tren descansa a lo largo de la una vía cercana a una instalación dotada de alambiques para procesar el tequila. Ahí, se ilustra a los turistas sobre el proceso de destilación del agave, se promociona envases artesanales y se ofrece tequila para degustar.

En el poblado de Tequila se instalaron fondas que venden caldo de huesos de birria acompañado de unas tortillas de maíz hechas a mano. Por la orilla de la carretera se encuentran las artesanías, como, botas , pequeños y grandes barriles de madera adornados para guardar tequila, además esta bebida la venden en diferentes calidades y presentaciones y precios para todos los bolsillos.

Tequila además de ser un pueblo mágico, el paisaje agavero de la región ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. Existen muchas destiladoras que podrás observar al recorrer este lugar.

Tequila Sauza ofreció un programa de canciones televisivo semanalmente denominado “Ojos Tapatíos” al inicio se oía la voz de Jorge Negrete cantar: No hay ojos más lindos, en la tierra mía, que los negros ojos, ... de la tapatía. … en tanto, una joven cubría parte de su rostro con un abanico. Al final de la canción decían, tequila Sauza, Sauza Hornitos, Sauza Reposado….. era una bella presentación.



LAS CATARINAS



En el patio de la casa de mi mamá grande había unas varas verdes que se mantenían a la sombra de una pared. Por lo regular, todo el año se mostraban desnudas de verdor, y al acercarse el invierno empezaban a reverdecer y a florear, eran las catarinas, las hojas que conformaban la flor eran rojas, enormes con nervaduras y con pequeños botones al centro.

Mi mamá se vestía a la usanza indígena para ofrecer flores en el Santuario Guadalupano cada época decembrina, de su cabeza pendía un sencillo rebozo y una tímida pulsera adornaba su mano. En el Santuario,  el ambiente era de algarabía, había niños vestidos con calzón de manta, en su espalda portaban una jaulita con múltiples cositas colgando y las niñas ofrecían flores en el interior del templo. Los niños, podían tomarse la foto montados en un burrito, vendías buñuelos bañados con agua de piloncillo caliente, cañas y otras cosas más.


Departanebti DREI

 

Departamento DREI

Estudié en la Facultad de Comercio y Administración de Empresas de la U de G.  la carrera de Administrador de Empresas. En el personal académico existía la tendencia a decir frases en doble sentido, el grupo reía y la risa era contagiosa. Recuerdo al maestro de contabilidad, su clase la impartía de 7 a 8:00 de la mañana. Al llegar a la Facultad todos los focos estaban prendidos pues era una negrura, cuando llegaba a la escuela siempre estaba el mismo compañero de estudio esperando al resto del grupo. El maestro era muy puntual llegaba vestido de traje y muy pulcro todos los días, lo recuerdo por ser buen profesor, en ocasiones solía decir con una entonación especial ….

¡¡Dice él que es profesor¡¡ ¿¿Es profesor?? Dice él, …dice él…. ¡¡Dice él, que es contador¡¡ ¿Es contador? Dice él…. Dice él…. Dice él, que es contador….. ¡¡Dice él, que es licenciado¡¡ ¿Es licenciado? Dice él…. Dice él,,, Dice él, que es licenciado.. ¡¡Muchaachooos no sean profesionistas dicel, pónganse a estudiar¡¡….

Este mismo maestro nos impartió Derecho Fiscal más adelante. Gracias a esta clase me pude emplear en la Tesorería General del Estado de Jalisco, en el Departamento DREI (Declaración o Rectificación Espontánea de Ingresos) donde me contrataron como liquidador de impuestos y más adelante como como supervisor. El personal se dividía en supervisores y visitadores quienes recavaban la información proporcionada de los causantes menores, y después, los liquidadores en la oficina calculaban el monto mensual que se debería de pagar. Había un coordinador general y un supervisor de personal.

Por las mañanas, los empleados se aglomeraban en la amplia entrada del enorme edificio, a fin de checar su tarjeta de presentación. El último día de trabajo de la semana, al final de la jornada los empleados se reunían en un amplio patio para escuchar a rondallas y estudiantinas invitadas para la ocasión.

Una mañana, se presentó muy temprano mi papá y de inmediato lo atendí, él me dijo que le daba gusto que trabajara ahí. En su información traía una base gravable de $20,000 pesos de ventas mensuales, misma que se habían calculado al revisar su contabilidad, tenía un empleado y ambos atendían el taller mecánico muy bien ubicado en Cuahutemoc 90.

El edificio donde trabajaba se situaba en el Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara, se destacaba por su belleza y simplicidad, el conjunto arquitectónico estaba construido con cantera de color dorado, contaba con patios interiores donde el sol los iluminaba destacando los arbustos sembrados cerca de la pared.

Día a día, por las mañanas me dirigía a pie recorriendo el Centro Histórico y sintiendo el aire fresco que se deslizaba por mi rostro. En ese momento cursaba el cuarto año de la carrera, ocasionalmente invitaban al personal y le ofrecían una comida en algún local citadino, estos detalles permitían el disfrute de la variedad y el rompimiento de la rutina.


Los Kimeños, sal y arena

 

Los Kimeños, sal y arena

Los habitantes de  Bahía Kino se dedican a la pesca y al turismo, de éste último, se desprende la albañilería como siempre en boga. Los diseños de las pangas de los pescadores son muy estéticas, algunos de ellas de gran calado y sus nombres nos hacen recordar la difícil tarea que es el sustento de su hogar, tales como, La Cruz VI, La Fuchi, a La Patrona se le ve recorrer alegremente la única calle pavimentada cercana a la bahía. En un modesto patio, descansa La Pintera bajo la sombra de los árboles. A un lado de la calle y cerca de la banqueta El Tiburón X acompaña a La Perversa. La última utilidad de las pangas es ser contenedores de basura acomodadas a lo largo de la banqueta, algunas en mal estado y en situación penosa.

El área de Kino se ha dividido conforme a su actividad,  Kino Viejo se relaciona con la pesca y las actividades del conjunto de la sociedad, más adelante, nos encontramos con Kino Nuevo donde abundan casas y departamentos de alquiler. Los atractivos escasean para el turismo, se encuentran restaurantes, estacionamientos, palapas y venta de artículos para la playa. Hay quienes extrañan cuando los comerciantes eran surtidos con artesanías muy coloridas de Guerrero.

El andén en Kino Viejo que ingresa al mar sufrió el año pasado el fuerte embate de las olas y hoy se encuentra en reparación.  Cerca de ahí. Se encuentra un puesto ambulante: La Kimeña  que ha dado un gentilicio a los habitantes de esta región.

La preparación de frutas y alimentos ha buscado nombres atractivos y originales como cocomango, mangoloco, mariscocos, pulpoloco, en fin..  Los domingos se instala un veterano maestro retirado exponiendo sus cuadros de pintura al óleo bajo los árboles, a la vista de todos.  En Kino Nuevo las fachadas de las casas muestran con gran orgullo sus bellos murales. Al final de la bahía donde la larga hilera de casas tapa la vista al mar existen murales con diferente temática, destaca uno de ballenas que aparecen en movimiento conforme se desplaza el auto, más adelante los Bouchard muestran orgullosos un caballo.


viernes, 27 de enero de 2023

¡VAMONOS A CAMPECHE!

 

¡Vámonos a Campeche!

 

Nunca como hoy, ha estado tan presente el sureste de México, la región más bella de nuestro país, muy visitado por europeos y nacionales, se antoja hacer un recorrido.

En el verano de 2002, emprendimos un largo viaje haciendo cinco escalas para llegar a Campeche, “Ciudad del Sol”. Al pasar por Villahermosa, visitamos el bello parque de “La Venta” que exhibía las cabezas de la cultura Olmeca, agradablemente sombreado por altos árboles, en las copas había lémures pedigüeños, que, al vernos bajaron interesados en saber si portáVamos comida. El parque seguía la orilla de una laguna con andenes ornamentados. Esta fue la última etapa de nuestro viaje, para llegar a nuestro destino final.  

  En ese tiempo, mi hermana que residía ahí,  se dio a la tarea de buscar opciones de alojamiento para nosotros por un mes, finalmente decidimos ocupar una casa en un  céntrico lugar y cercas de la suya.

En Campeche, se había reconstruido la muralla que rodea al centro histórico. Al caer el sol, las piedras de la muralla brillaban por su blancura, también se pintaron las casas de la Ciudad Amurallada con recursos de la ONU.  Las fachadas pintadas con bellos tonos pastel eran la admiración de los paseantes,  la iluminación era a base de  antiguos faroles, hoy eléctricos, que pendían de las paredes, lucía tal y como era en la época colonial.

 Por la noche, se presentaba un espectáculo de luz y sonido contando antiguas historias de piratas. Los baluartes que eran construcciones para diversos fines militares de los españoles, se habían convertido en museos dedicado cada uno de ellos a un tema especial. En ese entonces, había un camión turístico para visitantes.

Una fragata pirata estaba atracada en el muelle, con sus blancas velas presionadas por el viento,  con unas enormes sogas que pendían de lo alto y descansaban en el piso del barco, era un restaurant atípico donde compartí una agradable tarde a la orilla del mar.

Visitamos el fuerte de San Miguel, hoy museo,  una construcción  que tuvo su inicio en 1771 y concluyó en 1801. Se ubica en una elevación natural al norte de la ciudad, tiene magníficas vistas de tierra y  mar, en la azotea se apreciaban  muchos antiguos cañones en las almenas del edificio  apuntando al mar.  El fuerte San José  data de 1792,   fue muy difícil de ubicar, por lo que,  mi hermana nos guió por un angosto camino  de difícil acceso  y pudimos por fin llegar. No había un señalamiento, por lo que la siguiente vez que , nos  volvimos a extraviar.

Campeche tiene el muelle más atractivo que he conocido hasta hoy. Tiene un área para patinar, una para jardín, y una más para caminar. En las plazoletas hay monumentos que recuerdan tres culturas y personajes históricos de la región. Con tanta tradición, es difícil pensar que el turismo prefiere visitar Cancún.

En el estado, existe un gran patrimonio cultural, en esa ocasión,  visitamos varios centros de los antiguos Mayas, destacando por su belleza y simplicidad el centro ceremonial de Calakmul considerado “reserva de la biosfera”,  ubicado en la frontera con Belice.  Para llegar, había que recorrer  una angosta carretera de un solo carril que servía de ida y vuelta.  En Calakmul había tantos árboles que el sol no llegaba al suelo. Había   una enorme pirámide muy larga y alta. El calor era intenso, la vegetación de la selva le imprimía mucha humedad al ambiente. Al regreso,  unos  pavos azules con plumas satinadas descansaban en la copa de unos árboles que  estaban plagados de pequeños pericos  que se sentían perturbados con el ruido del motor del auto que avanzaba a regular velocidad e huían en parvada con  una gran algarabía.

Visitamos la ciudad de Cancún, el  área hotelera y de bellas casas veraniegas se encuentra  rodeando  la laguna de Nichupté que significa “manglares donde florece la vida”, en la tarde, refleja la luz del sol y pareciera que la luminosidad emergiera del agua, un verde esmeralda, brillante, que a medida que el sol avanzaba se iba tornando poco a poco en un verde oscuro.  Ahí, salían por la noche los cocodrilos a comer desde el manglar. Unos lanchones hacen un recorrido a los turistas y ocasionalmente señalaban las casas de algunos famosos.

En nuestro regreso a Campeche, visitamos Calkin, en un modesto negocio vendían y elaboraban sombreros de “palma piji” que son una tradición de los mayas, delgados, suaves y frescos,  los tejedores dentro de un hoyo tejen las fibras y dan forma a sus artículos en óptimas condiciones.

¡Hoy, el sureste ofrece más atractivos que nunca¡ como el parque El Jaguar, en Tulum, Quintana Roo. El tren Maya de 1,500 kilómetros de recorrido que parte de Villahermosa Tabasco, entre otros.

UNA ACADEMIA FUERA DE SERIE

 

UNA ACADEMIA  FUERA DE SERIE

 

Me dirigí al Departamento de Música de la UniSon, sin saber lo que me iba a encontrar. En cada salón había un piano vertical, y otras cosas relacionadas con los músicos, las paredes estaban tapizadas por los cuatro costados, lo que hacía un gran esfuerzo para escuchar la voz del profesor.

En ocasiones, se oían breves cánticos de una voz privilegiada. En los pasillos se oían historias contadas entre estudiantes sobre experiencias relacionadas con sus actividades musicales. Ocasionalmente  se veían algunas guitarras.

En mi grupo, había una joven que había estudiado en la Universidad de Sinaloa y había retomado sus estudios, frecuentemente, tocaba sonoras melodías clásicas y de otras, muy bellas en el piano.

Al principio, noté una estudiante estaba al parecer distraída, quise llamar su atención y uno, me dijo con sus labios “NO VE”. Era invidente, de unos grandes ojos negros…como de capulín… Su infortunio comenzó después de su nacimiento. Al ser prematura se ocuparon de ella proporcionándole mucho oxígeno.  Ingresó a la especialidad de canto. En una ocasión, ella y su compañera de Sinaloa tocaron juntas, al mismo tiempo, una melodía a una mano cada una.

El piano era muy sonoro, al transcurrir el semestre, decidieron reparar un área conjunta y colocaron provisionalmente un piano de cola en nuestro salón.  Fue a través de ellos, como me enteré de pequeños detalles de los instrumentos musicales y de la existencia de una clase donde se aprende a imitar el acento del idioma de una canción.  Me contaron, que los viernes hacían presentaciones musicales los estudiantes de los semestres superiores en el campus de la Universidad. Era una oportunidad de hacer el trabajo social y deleitar a los ahí presentes.

El día del examen final, el grupo mostró la calidez de su naturaleza, fue un diez de mayo, entonaron “Las Mañanitas” acompañados de una guitarra que un maestro del grupo había llevado exprofeso. Me recibían con música y me despedían con bellos acordes de piano, era una academia fuera de serie.

miércoles, 4 de enero de 2023

VAMOS A CUBITA LA BELLA

 

VAMOS A CUBITA LA BELLA

 

Aparté unos boletos para viajar a la isla caribeña en compañía de mi familia, en Guadalajara abordamos el avión en un vuelo chapter, había un par de muchachas con las cuales entablé una conversación , alegres y optimistas, decían que una de ellas vería a su prometido con el que contraría nupcias un poco más adelante. La otra joven, iba con la idea de despedir a su novio, pues decía  que no era posible resistir la lejanía,  decía “Tu aquí y yo acá, eso no”.  Al ratito de despegar del aeropuerto,  de acuerdo a los hábitos de los cubanos, los niños fueron los primeros en ser atendidos por las azafatas,  pues los niños, son la generación del futuro y es para ellos, la mejor atención.

En la noche,  al llegar a La Habana, salimos  del hotel y nos percatamos que había una feria cercas del  muelle y nos dirigimos ahí. Se encontraba una enorme pipa descargando una cerveza oscura que se vendía a los visitantes en unos grandes envases de cartón.  Deseosos de probar la gastronomía nacional, nos formamos sin poder comprar nada, pues no portábamos la moneda nacional y no aceptaban dólares, así que, nos regresamos  desencantados al hotel. 

La seguridad en la isla era notoria.  En el festival  había varios tipos de guardias,  unos eran milicianos, otros eran de la Guardia Nacional,  y del ejército.  Hubo sospechosos a quienes les  pidieron su identificación.  Una tarde, caminando por los muelles,  salieron varios hombres altos, bien portados y con cara de malandros, lo que nos hizo desistir de seguir por ahí. Pablo,- un amigo- nos explicó que hacía falta  que se fuera otro Mariel.

En esa fecha se festejaba el aniversario de la Revolución Cubana. Por la tarde, se presentó un desfile de carros alegóricos que competían por un premio y reconocimiento al mejor carro.  En un lugar ex profeso frente al muelle, los cubanos hacían su presentación y eran calificados por los presentes. Al día siguiente, se presentó  Fidel en un mitin, cerca de un obelisco con la figura de Martí. El fuerte sol, aunado a un calor húmedo hacía que los habitantes se replegaran a la sombra que proporcionaban unos enormes edificios, en uno de ellos, se delineaba el rostro del Che Guevara. De repente, todos empezaron a brincar en un solo pie, a la vez que me decían: “brinca, brinca si no, vas a hacer gusano”.  Había un gentío y regresamos a refugiarnos del intenso calor al hotel a descansar.

En ese entonces, los habitantes carecían de aceite vegetal, mayonesa  y jabón. Recuerdo una enorme fila de personas en el muelle esperando turno para poder acceder estos productos que portaba un barco recién llegado. Una rubia dijo con desaliento: “Nos hemos quedado solos”.   En medio de la crisis, en la isla se estaba impulsando la autosuficiencia alimentaria apoyando a los productores del campo.

Llegamos a La Habana en 1989, nos alojamos en el céntrico hotel El Vedado y  más tarde, empezamos a caminar por las calles, al pasar por un edificio en reparación oímos unos golpes. Ahí conocimos a Pablo, quien enseguida nos presentó a un excombatiente de Angola quien aseveró que allá “no había hambre… había hambrunas”.  Más adelante,  en La Habana Vieja conocimos al resto de la familia de Pablo.

Al año siguiente, en  su nuevo  departamento nos  mostraba con orgullo sus condecoraciones como “Héroe del Trabajo”, nos regaló cuentos donde narraban la vida cotidiana de la isla. Pablo, nos acompañó a visitar la Universidad de la Habana, ahí donde años atrás Fidel se dirijió a los estudiantes.  

Rentamos un auto. En el recorrido, encontramos un par de maestras “haciendo botella”, dijeron que enseñaban ruso y en ese momento, estaban impartiendo clases de Ingles.  Pasamos por una huerta de enormes guayabas verdes por fuera y rositas por dentro donde se detuvieron a cortarlas y lo compartieron. De ahí, nos dirigimos a un paradisiaco parque, había un romántico puente de madera  al lado de  un lago. Al pasar el tiempo, nos percatamos que sobresalían unos ojos en el agua, eran caimanes, ¡caimanes por montón¡.   Conocimos unos lugareños, uno de ellos,  pedía le enviáramos fotos de nuestro país.  El otro, portaba un pequeño caimán dentro del sombrero,  el cocodrilito brincó para caer en la mesa y no paró de mostrar sus afilados caninos.

Visitamos el  museo Girón, en las afueras, lucía un pequeño avión de hélice de la Segunda Guerra Mundial. Más adelante, vi  una morena bien formada, alta, esbelta con un atractivo biquini barriendo el porche de su casa, después  dos muchachos “montados” en una bicicleta  conducían rumbo a la playa, en la parte trasera  viajaba su compañera luciendo un bello biquini.

En el trayecto, nos encontramos un tractor atestado de personas viajando  de pie, en la parte delantera, ¡algo insólito¡.  Llegamos a Varadero,  de  arena blanca  que contrastaba con la belleza y colorido del mar.  Dentro del hotel, había una enorme piscina y los niños  ni tardos ni perezosos se dieron a la tarea de darse un refrescante chapuzón.

En la ciudad de La Habana, nos topamos con “La Bodeguita de en Medio”, sus paredes estaban saturadas de frases y firmas, ahí se encontraba la de Hemingway que decía; “Mi Daiquirí en La Floridita y mi Mojito en La Habana” –firmó en los años cincuenta cuando vivía en esa ciudad este escritor-.  Nos sirvieron “moros con cristianos”,  yuca y un platillo de pierna al horno. Nos cobraron con divisa.

En La Habana había dos monedas que circulaban para los visitantes, una era el dólar y la otra para turistas, de ésta última, no guardé ninguna  para el recuerdo.  En la mañana, muy temprano, los visitantes hacían fila en el hotel para cambiar dólares que se agotaban rápidamente.  Ahí mismo, vendían diversos artículos. Al salir, se encontraba un turista sin zapatos, el guardia le preguntó y él dijo que los había perdido.

  En la  céntrica plaza Copelia había muchos puestos de nieve de garrafa, al final, daban un vaso de agua para enjuagarse la boca. Por las mañanas estaba casi desolado, pero no así, en las tardes,  las colas eran interminables.  En una ocasión, de repente,  ya no vi a mi pequeña hija, un cubano me preguntó al verme buscando, al rato, un policía traía a la niña sana y salva.

El viaje había llegado a su fin, Pablo nos llevó un obsequio, el cual no pude llevar ya que era de un vidrio muy delgado y lo dejé en la cómoda del hotel. En el aeropuerto, aquella muchacha estaba llorando, su novio la consolaba pues debíamos partir. Nosotros regresaríamos el próximo año, al igual que ella.

lunes, 2 de enero de 2023

VAMOS A CENAR CON MARY

 

VAMOS A CENAR CON MARY

 

Uno de los atractivos de la ciudad de Guadalajara para sus habitantes es que al atardecer aparecen puestos al lado de las banquetas donde las tapatías preparan la tradicional comida mexicana, con buen sazón.

Doña Mary era una vecina y desde que yo recuerdo, ella y su hija vendían cena  todos los días.  Su humilde casa tenía un  amplio zaguán techado con teja de barro para recibir a sus comensales.  En un rincón de su casa se daba a la tarea de preparar  el nixtamal y pozole en un fogón en el interior, usaba leña, carbón y ocote. Acomodaba su olla sobre un comal de barro.

Por las noches, los vecinos se daban cita para saborear los platillos que ellas preparaban. Doña Mary decía siempre con buen ánimo ¿Qué le vamos a dar?  Además del pozole preparaba  tortas y tostadas de pata curtida y pequeños sopes que se sumergían en manteca de cerdo. Su hija estaba frente al bracero que contenía braSas encendidas, se oía el chillar de la manteca, al tiempo que movía los sopes con una pala de madera. Había un gran mesón en medio del  zaguán que estaba permanentemente pletórico de alegres comensales por las noches.

Su casa se conservaba a la usanza de principios del siglo XIX, no había drenaje, había  agua corriente que se almacenaba en unos tambos para  el uso diario. Todo parecía que el tiempo se hubiera detenido en ese lugar.

Su organización familiar, correspondía a la  familia tradicional del siglo XIX, En su hogar, convIvIan tres generaciones juntas. De cuando en cuando, iba un titiritero a hacer funciones para niños, a las cuales asistía junto con otros, campeaba el buen humor.

En su patio, se llegaron a celebrar las posadas navideñas. Esta celebración era producto de una organización entre vecinos, unos aportaban las piñatas, otros, la fruta y la colación, los jóvenes conseguían  una gruesa reata y soportaban todo el peso de  las piñatas que los niños alegremente apaleaVan sin cesar.

Doña Mary con el tiempo cerró su cenaduría y se fue a vivir con uno de sus hijos. Ella rebasó fácilmente los cien años para asombro de sus vecinos.

jueves, 10 de noviembre de 2022

UNA HISTORIA VIRTUAL

 

UNA HISTORIA VIRTUAL

 

 

Corría la primera década del siglo XXI cuando mi esposo me regaló un “cacahuatito”, un sencillo celular para localizarme en el área de la Universidad de Sonora en  donde ambos trabajamos. Nunca le di importancia, ni me percaté de su utilidad.  Lo traía permanentemente apagado,  pues nunca despertó interés en mí.  No entendía su mecanismo ni me esforcé por aprender.  Él me decía de vez en vez, “compra un buen celular,” como siempre, atareados en la preparación de clases y de otras actividades propias de una Universidad pasó el tiempo, hasta que en vísperas de navidad me presenté en casa, por fin, con un “buen” celular.

El nuevo móvil no pasó desapercibido y causó diferentes reacciones en la familia, hubo quién consideró que era demasiado caro, mi hija afirmó que había comprado un teléfono sin tener conocimiento de sus peculiaridades, y pareciera que además tenía como defecto el tener varias aplicaciones. Transcurrió una semana, cuando llegó una visita y mi hija, ansiosa, se puso a buscar el nuevo celular con el fin de presumirlo y mostrar sus bondades. 

Sin comprender y pidiendo la ayuda de todos los que estaban a mi alcance, el celular pasó de unas manos a otras, así como de visitas que llegaban y se prestaban solícitos  a ayudar.

Llegó el momento en que por fin lo pude usar,  y eventualmente acudir por ayuda para fines prácticos.  Al tiempo, noté que había algo raro en los chats, recuerdo haber anotado °gracias, doctora° y después aparecer  emoticones de jeringas, esta situación continuó hasta que llegó el momento en que en una cuenta de un alumno de Administración Pública, empezó a aparecer “la grilla” de la Universidad que duró mucho tiempo.

Una amiga originaria de Zacatecas con la cual solía hacer equipo para cursar una carrera en la Universidad de Guadalajara, actualmente vive en California con su familia, en una pequeña ciudad a  orillas del mar. Me contaba que sus habitantes se oponían al crecimiento urbano, había adquirido una casa veraniega por presentar problemas de salud por la nieve y el frio que son muy prolongados en el Estado de Colorado  -su anterior lugar de residencia- y decidió mudarse a climas cálidos..

Al tiempo, aparecieron las voces de dos mujeres que interferían la comunicación afirmando supuestas “historias  de vida” que eran incoherentes y con errores evidentes,  decidí cerrar la cuenta que  ella me solicitó abriera por ser “muy privada y segura”. No obstante, continuaron ahora con el chat de una amiga que habita en Guadalajara intercalando diálogos rápidos e insultantes, al tiempo en que ella se comunicaba conmigo. Lo hacían en la misma forma como oí varias veces en los pasillos y bibliotecas de la Universidad a los estudiantes de  la carrera de Comunicación.

El fin de la privacidad fue denunciada por Snowden  quien confió sus secretos a Glenn Greenwald, periodista  independiente del diario El Guardian de Inglaterra y  a Laura a través de un chat encriptado. Su gobierno estaba creando un sistema cuya finalidad era eliminar la privacidad a escala mundial, de tal manera que toda comunicación electrónica pudiera  ser recogida, almacenada y analizada por la NSA. El pragmatismo de las agencias anglosajonas permitió a Snowden formar parte de un grupo de jóvenes con talento innato en informática, pasando por alto las formalidades educativas, se integró a un grupo de Tecnologías de Información.

Asumió como un problema moral el derecho de los ciudadanos de conducir su conducta y resolver sus problemas sin ser vigilados. Interiorizó el valor del anonimato como parte de la privacidad de las personas y de la comunidad. Estimó como deseable para todo individuo vivir con privacidad, con libertad y que prevaleciera el derecho del internet como medio de comunicación.  Reflecionó en el hecho de que una ciudadanía consciente de estar vigilada enseguida se vuelve dócil y miedosa, cuando existe una vigilancia masiva, al inicio, los más afectados son los disidentes y los marginados y por aquellos que apoyan a su gobierno y se creen inmunes.

Snowden describió que su gobierno era capaz de activar celulares a distancia y convertirlos en dispositivos de escucha mediante una activación remota, situación considerada legal en su país. La cantidad de información que se podía reunir era enorme, incluyendo drones en tiempo real que vigilaban a gentes que quizás quisieran matar y a pueblos enteros. Llegó al punto de hacer una denuncia, no quedarse callado y enfrentar las amenazas y castigos de las que sería objeto. Según su sentir, no deseaba ocupar el papel protagónico en las noticias, sino, que el público centrara su atención en los peligros de la vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en Inglés)

Esto último está basado en la obra de Glenn Greenwald titulado: Eduard Snowden, la NSA y el Estado de Vigilancia de EE.UU. Snowden sin un Lugar Dónde Esconderse. Barcelona,  España. Ed. Grupo Zeta, 2014.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

POR LA RUTA DEL RÍO SONORA

 

POR LA RUTA DEL RÍO SONORA

 Por la ruta del río Sonora se encuentran pequeñas poblaciones cuyo sustento es la agricultura y la ganadería. El río ha formado vegas, pequeños bancos de tierra fértil permitiendo la agricultura, se siembra ajos, chile verde, calabazas de castilla entre otros productos.

En Guadalupe de Ures se encuentra la “Molienda Ruiz”, un pequeño trapiche, además de la venta tradicional de tamales de elote y de carne.  lo más delicioso son los burritos de machaca de res que elaboraba la dueña y anfitriona de este negocio. En sus bardas, se encuentran unas pinturas murales dando a conocer todo el proceso de elaboración  del piloncillo empezando desde la extracción del jugo, cocción y los moldes de madera en donde tomará cuerpo las deliciosas mancuernas de fresco piloncillo adornadas con cacahuate, además del punto y morro productos derivados de la depuración del jugo de caña durante su cocción.

Mis familiares y yo empezamos a llegar a Guadalupe de Ures desde hace cuatro décadas que se inició este negocio a degustar los diferentes platillos regionales. Había una ramada que nos cubría del sol y del calor abrazador. La dueña y anfitriona era una señora muy activa y preparaba todo el proceso de elaboración de la machaca, aderezaba  los filetes de res con ajo y sal como conservador. La carne fresca se suele exponer al sol para secar y posteriormente se machaca con una piedra o algo parecido.

La anfitriona cocinaba los burritos más deliciosos que he comido en Sonora, acompañados con una salsa de jitomate cocido con chiltepín y de bebida un rico café de talega.

Pasando Guadalupe de Ures, se encuentra El Sauz donde existen murales que expresan el gusto por las carreras de caballos y actividades de rodeo en la región.

EMPALME DE RIELES

 

EMPALME DE RIELES

 

Guaymas y Empalme forman una región conurbada que fue conectada a partir de 1905, al abrir el paso a la vía del ferrocarril. Todo comenzó con un empalme de rieles y la instalación de talleres de servicio para el funcionamiento del ferrocarril, así fue, como creció la población de Empalme, Sonora.

Empalme estaba separado del puerto de Guaymas por el estero y el mar, así que se procedió a la construcción del puente Douglas para unir esta región con una vía de ferrocarril, actualmente se amplió para dar paso a los autos que recorren  el puente por un largo camino que separa el mar del estero, es posible ver a los curiosos que aprecian la fuerte corriente marina que hace posible  apreciar la marea día a día.  Por las tardes, pequeñas pangas con pescadores lanzando sus redes para atrapar el camarón azul que se refugia de día bajo la arena en las aguas tranquilas del estero.

Hace cuatro décadas atrás, recuerdo a Empalme con las calles de terracería, parecían amplias y por las tardes eran regadas por camiones cisternas. Había un sector donde se ubicaban casas bien edificadas y trazadas por los antiguos ingenieros estadounidenses.

Las fotos muestran una nueva carretera que corre paralela al puente Douglas, el pequeño espacio que va a lo largo de la carretera ha sido aprovechado por las familias empalmenses para instalar venta de mariscos frescos en pequeños espacios ganados al mar, el paisaje del azul del mar, los cerros aledaños y la brisa constante hacen un lugar singular, muy al estilo de los mexicanos.

UNA VISITA A LA UNIVERSIDAD DE LA SIERRA

 

Una visita a la Universidad de la Sierra

La política de crear universidades en pequeñas localidades es reciente en la entidad sonorense, fue en 2003 cuando se creó la Universidad de la Sierra. Aún con el semáforo naranja, por el Covid, el año pasado visitamos este centro ubicado en las orillas de la antigua ciudad de Oposura,  a partir de septiembre de 1828 cambió de nombre a Moctezuma.  Moctezuma cuenta con una población pequeña y se ubica en a 677 m sobre el nivel del mar. Moctezuma, inicialmente se llamó Oposura que proviene del Ópata, de opo, que significa palo fierro y sura, entre; lugar entre los palo fierros.  Esta ciudad se ubica en la ruta de una serranía alta, muy cerca del cauce del río Moctezuma. Transitando por la carretera que recorre la bella serranía,  en el trayecto hay un puente denominado “El Nopal” en esa área se observa una nopalera silvestre, con nopales altos y tupidos por las pencas.

Por esta región crecen palmeras silvestres de un color gris-verde pálido. Los palo fierros abundan en la serranía -y aún con las escasas lluvias que había-  resaltan por su color y follaje. El paisaje es variado y cambiante, temprano salieron al paso de la carretera entre la sombra,  unos cortes de rocas húmedas y brillantes en la serranía de esta región.

El velador que cuidaba las instalaciones de la Universidad, nos invitó a pasar a recorrerlas y a tomar las fotos que hoy envío, no había actividad estudiantil, ni profesores por razones de la pandemia que azotaba  la región.

  RECORRIENDO TEQUILA Al recorrer los pueblos de Huaxtla y Orendain, Jalisco empiezan los recuerdos de aquellos días en que Doña Conchita...