jueves, 10 de noviembre de 2022

UNA HISTORIA VIRTUAL

 

UNA HISTORIA VIRTUAL

 

 

Corría la primera década del siglo XXI cuando mi esposo me regaló un “cacahuatito”, un sencillo celular para localizarme en el área de la Universidad de Sonora en  donde ambos trabajamos. Nunca le di importancia, ni me percaté de su utilidad.  Lo traía permanentemente apagado,  pues nunca despertó interés en mí.  No entendía su mecanismo ni me esforcé por aprender.  Él me decía de vez en vez, “compra un buen celular,” como siempre, atareados en la preparación de clases y de otras actividades propias de una Universidad pasó el tiempo, hasta que en vísperas de navidad me presenté en casa, por fin, con un “buen” celular.

El nuevo móvil no pasó desapercibido y causó diferentes reacciones en la familia, hubo quién consideró que era demasiado caro, mi hija afirmó que había comprado un teléfono sin tener conocimiento de sus peculiaridades, y pareciera que además tenía como defecto el tener varias aplicaciones. Transcurrió una semana, cuando llegó una visita y mi hija, ansiosa, se puso a buscar el nuevo celular con el fin de presumirlo y mostrar sus bondades. 

Sin comprender y pidiendo la ayuda de todos los que estaban a mi alcance, el celular pasó de unas manos a otras, así como de visitas que llegaban y se prestaban solícitos  a ayudar.

Llegó el momento en que por fin lo pude usar,  y eventualmente acudir por ayuda para fines prácticos.  Al tiempo, noté que había algo raro en los chats, recuerdo haber anotado °gracias, doctora° y después aparecer  emoticones de jeringas, esta situación continuó hasta que llegó el momento en que en una cuenta de un alumno de Administración Pública, empezó a aparecer “la grilla” de la Universidad que duró mucho tiempo.

Una amiga originaria de Zacatecas con la cual solía hacer equipo para cursar una carrera en la Universidad de Guadalajara, actualmente vive en California con su familia, en una pequeña ciudad a  orillas del mar. Me contaba que sus habitantes se oponían al crecimiento urbano, había adquirido una casa veraniega por presentar problemas de salud por la nieve y el frio que son muy prolongados en el Estado de Colorado  -su anterior lugar de residencia- y decidió mudarse a climas cálidos..

Al tiempo, aparecieron las voces de dos mujeres que interferían la comunicación afirmando supuestas “historias  de vida” que eran incoherentes y con errores evidentes,  decidí cerrar la cuenta que  ella me solicitó abriera por ser “muy privada y segura”. No obstante, continuaron ahora con el chat de una amiga que habita en Guadalajara intercalando diálogos rápidos e insultantes, al tiempo en que ella se comunicaba conmigo. Lo hacían en la misma forma como oí varias veces en los pasillos y bibliotecas de la Universidad a los estudiantes de  la carrera de Comunicación.

El fin de la privacidad fue denunciada por Snowden  quien confió sus secretos a Glenn Greenwald, periodista  independiente del diario El Guardian de Inglaterra y  a Laura a través de un chat encriptado. Su gobierno estaba creando un sistema cuya finalidad era eliminar la privacidad a escala mundial, de tal manera que toda comunicación electrónica pudiera  ser recogida, almacenada y analizada por la NSA. El pragmatismo de las agencias anglosajonas permitió a Snowden formar parte de un grupo de jóvenes con talento innato en informática, pasando por alto las formalidades educativas, se integró a un grupo de Tecnologías de Información.

Asumió como un problema moral el derecho de los ciudadanos de conducir su conducta y resolver sus problemas sin ser vigilados. Interiorizó el valor del anonimato como parte de la privacidad de las personas y de la comunidad. Estimó como deseable para todo individuo vivir con privacidad, con libertad y que prevaleciera el derecho del internet como medio de comunicación.  Reflecionó en el hecho de que una ciudadanía consciente de estar vigilada enseguida se vuelve dócil y miedosa, cuando existe una vigilancia masiva, al inicio, los más afectados son los disidentes y los marginados y por aquellos que apoyan a su gobierno y se creen inmunes.

Snowden describió que su gobierno era capaz de activar celulares a distancia y convertirlos en dispositivos de escucha mediante una activación remota, situación considerada legal en su país. La cantidad de información que se podía reunir era enorme, incluyendo drones en tiempo real que vigilaban a gentes que quizás quisieran matar y a pueblos enteros. Llegó al punto de hacer una denuncia, no quedarse callado y enfrentar las amenazas y castigos de las que sería objeto. Según su sentir, no deseaba ocupar el papel protagónico en las noticias, sino, que el público centrara su atención en los peligros de la vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en Inglés)

Esto último está basado en la obra de Glenn Greenwald titulado: Eduard Snowden, la NSA y el Estado de Vigilancia de EE.UU. Snowden sin un Lugar Dónde Esconderse. Barcelona,  España. Ed. Grupo Zeta, 2014.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

POR LA RUTA DEL RÍO SONORA

 

POR LA RUTA DEL RÍO SONORA

 Por la ruta del río Sonora se encuentran pequeñas poblaciones cuyo sustento es la agricultura y la ganadería. El río ha formado vegas, pequeños bancos de tierra fértil permitiendo la agricultura, se siembra ajos, chile verde, calabazas de castilla entre otros productos.

En Guadalupe de Ures se encuentra la “Molienda Ruiz”, un pequeño trapiche, además de la venta tradicional de tamales de elote y de carne.  lo más delicioso son los burritos de machaca de res que elaboraba la dueña y anfitriona de este negocio. En sus bardas, se encuentran unas pinturas murales dando a conocer todo el proceso de elaboración  del piloncillo empezando desde la extracción del jugo, cocción y los moldes de madera en donde tomará cuerpo las deliciosas mancuernas de fresco piloncillo adornadas con cacahuate, además del punto y morro productos derivados de la depuración del jugo de caña durante su cocción.

Mis familiares y yo empezamos a llegar a Guadalupe de Ures desde hace cuatro décadas que se inició este negocio a degustar los diferentes platillos regionales. Había una ramada que nos cubría del sol y del calor abrazador. La dueña y anfitriona era una señora muy activa y preparaba todo el proceso de elaboración de la machaca, aderezaba  los filetes de res con ajo y sal como conservador. La carne fresca se suele exponer al sol para secar y posteriormente se machaca con una piedra o algo parecido.

La anfitriona cocinaba los burritos más deliciosos que he comido en Sonora, acompañados con una salsa de jitomate cocido con chiltepín y de bebida un rico café de talega.

Pasando Guadalupe de Ures, se encuentra El Sauz donde existen murales que expresan el gusto por las carreras de caballos y actividades de rodeo en la región.

EMPALME DE RIELES

 

EMPALME DE RIELES

 

Guaymas y Empalme forman una región conurbada que fue conectada a partir de 1905, al abrir el paso a la vía del ferrocarril. Todo comenzó con un empalme de rieles y la instalación de talleres de servicio para el funcionamiento del ferrocarril, así fue, como creció la población de Empalme, Sonora.

Empalme estaba separado del puerto de Guaymas por el estero y el mar, así que se procedió a la construcción del puente Douglas para unir esta región con una vía de ferrocarril, actualmente se amplió para dar paso a los autos que recorren  el puente por un largo camino que separa el mar del estero, es posible ver a los curiosos que aprecian la fuerte corriente marina que hace posible  apreciar la marea día a día.  Por las tardes, pequeñas pangas con pescadores lanzando sus redes para atrapar el camarón azul que se refugia de día bajo la arena en las aguas tranquilas del estero.

Hace cuatro décadas atrás, recuerdo a Empalme con las calles de terracería, parecían amplias y por las tardes eran regadas por camiones cisternas. Había un sector donde se ubicaban casas bien edificadas y trazadas por los antiguos ingenieros estadounidenses.

Las fotos muestran una nueva carretera que corre paralela al puente Douglas, el pequeño espacio que va a lo largo de la carretera ha sido aprovechado por las familias empalmenses para instalar venta de mariscos frescos en pequeños espacios ganados al mar, el paisaje del azul del mar, los cerros aledaños y la brisa constante hacen un lugar singular, muy al estilo de los mexicanos.

UNA VISITA A LA UNIVERSIDAD DE LA SIERRA

 

Una visita a la Universidad de la Sierra

La política de crear universidades en pequeñas localidades es reciente en la entidad sonorense, fue en 2003 cuando se creó la Universidad de la Sierra. Aún con el semáforo naranja, por el Covid, el año pasado visitamos este centro ubicado en las orillas de la antigua ciudad de Oposura,  a partir de septiembre de 1828 cambió de nombre a Moctezuma.  Moctezuma cuenta con una población pequeña y se ubica en a 677 m sobre el nivel del mar. Moctezuma, inicialmente se llamó Oposura que proviene del Ópata, de opo, que significa palo fierro y sura, entre; lugar entre los palo fierros.  Esta ciudad se ubica en la ruta de una serranía alta, muy cerca del cauce del río Moctezuma. Transitando por la carretera que recorre la bella serranía,  en el trayecto hay un puente denominado “El Nopal” en esa área se observa una nopalera silvestre, con nopales altos y tupidos por las pencas.

Por esta región crecen palmeras silvestres de un color gris-verde pálido. Los palo fierros abundan en la serranía -y aún con las escasas lluvias que había-  resaltan por su color y follaje. El paisaje es variado y cambiante, temprano salieron al paso de la carretera entre la sombra,  unos cortes de rocas húmedas y brillantes en la serranía de esta región.

El velador que cuidaba las instalaciones de la Universidad, nos invitó a pasar a recorrerlas y a tomar las fotos que hoy envío, no había actividad estudiantil, ni profesores por razones de la pandemia que azotaba  la región.

POR EL SUR DE SONORA

 

EL GRANERO DE SONORA: CIUDAD OBREGÓN

 

Partimos de Hermosillo, en una visita rápida a ciudad Obregón, cabecera municipal de Cajeme, recorrimos 253 km por la carretera Internacional rumbo al  sureste de la Entidad.  Ciudad Obregón está orientada principalmente a las actividades  del campo, el comercio local ofrece maquinaria y refacciones agrícolas. Existen antiguos y modernos almacenes y silos para guardar granos ubicados al sur de la ciudad, algunos de ellos,  conservan su antigua estructura y han sido remodelados y convertidos en modernos locales comerciales. En lo personal, me gustaron sus amplias y bien trazadas calles y avenidas, en ese momento, la pandemia estaba extendida en Sonora y algunos hoteles se veían cerrados posiblemente por falta de clientes o bien por temor a exponerse a un contagio, la ciudad lucía bella como siempre.

El espacio que ocupa esta ciudad se ubica en el margen del río Sonora. Conduciendo de Norte a Sur del estado, al lado derecho se encuentra un salto de agua de un canal destinado a las labores agrícolas de la Etnia Yaqui. Un poco más adelante, construyeron una amplia plaza con un monumental danzante  ataviado con el traje típico con que los Yaquis celebran a un espíritu del desierto en la Danza del Venado Cola Blanca, símbolo icónico de esta región.

El trigo es el cultivo y el cereal de mayor relevancia para la elaboración de harina. La industria galletera se instaló al sur de la ciudad.

LOS CENTROS UNIVERSITARIOS REGIONALES DE LA U DE G

 

Los Centros Universitarios Regionales de la U de G


Corría el año 2007, cuando hicimos una estancia en la Perla Tapatía, fue cuando fuimos a visitar los ocho Centros Universitarios (CU) que en ese momento tenía la Universidad de Guadalajara, se encontraban en diversas partes de la Entidad dando servicio algunos de ellos, a otras entidades y regiones. El CU Altos fue el que más llamó mi atención por su belleza,  establecido a las afueras de la ciudad de Tepatitlán. Debido a las precipitaciones pluviales, instalaron un andén techado  en un terreno con declive y se apreciaba la vegetación silvestre, dándole un bello contraste en ese lugar. Dentro de las  instalaciones de la rectoría, en lo alto se encontraba un gran domo permitiendo el sustento de un  pequeño y bien cuidado  jardín interior con plantas de hojas  anchas completamente verdes.

 Visitamos el CU Valles ubicado antes de llegar a Etzatlán, -región cañera, de pocos empleos y de población de escasos ingresos-  en dónde fuimos bien recibidos por un maestro que amablemente nos invitó a darle un recorrido por las instalaciones, a la vez, que nos explicaba los avances  logrados en torno a una campaña por  la limpieza involucrando a los estudiantes en esas labores. Nos explicó los supuestos avances de las aulas hexagonales  existentes que replicaban un modelo empleado en Europa, inspirado en los panales de abejas. Nos presentó a los maestros que en ese momento se encontraban en sus cubículos y vimos un gimnasio donde había estudiantes ejercitándose en ese momento. Destacó el hecho de la existencia de algunos extranjeros estudiando una de las licenciaturas ofrecidas en ese centro.

La Universidad de Guadalajara continúa extendiendo sus Centros Regionales  en pequeñas ciudades y regiones como una política de desconcentración de las actividades universitarias existentes en La zona conurbada de Guadalajara.

HISTORIA DE UNA TORTUGA DEL DESIERTO

 

HISTORIA DE UNA TORTUGA

DEL DESIERTO

 En una ocasión, unos niños estaban jugando en el auto de un vecino, deslizando una pequeña tortuga, y para evitar que la fueran a lastimar, se les ofreció comprarla.  Al rato, se presentaron los pequeñines pidiendo $120.00 pesos por ella. Así,  fue como “salvamos” a la tortuguita y tuvimos la oportunidad de convivir y presenciar sus hábitos.

La acomodé en el patio de la casa, pero al cabo de un rato, pasé por la cocina y vi lo que aparentemente era una piedra, en medio del camino… y la volví a sacar nuevamente al patio a tomar el sol.  A la mañana siguiente, encontré a la pequeña tortuga debajo del librero, ahí, había pasado la noche.  Concluimos que había modificado sus hábitos con la convivencia infantil.

En mi pequeño jardín crecía una planta, la tortuga para comerla echó su peso al tallo y de esa manera, bajó y comió las hojas, sin lastimar la planta. En otra ocasión, pasó por un lugar estrecho donde no cabía a lo ancho de su cuerpo y se arrastró de canto por la pared. Fueron muchas las manifestaciones de inteligencia de los cuales desconocíamos.

En el temporal de lluvias -que es muy corto- después de llover, se ponía muy activa, subía y bajaba por una gran pila de arena que se encontraba en el patio,  A partir de su llegada, empezaron a crecer unas verdolagas cuyas semillas se encontraban en sus heces y de esta manera ella obtenía su preciado alimento.

Son curiosas, observan las cosas que son novedosas.  Una tarde se soltó una lluvia y la tortuga venía caminando a toda velocidad y pasó por encima de mi zapato dejándolo lleno de lodo, ¡por fin, estaba bajo cubierta!

Pasaron los años y la tortuga se adaptó a la familia, dormía en la biblioteca, sin presumir de intelectual y en las mañanas salía al patio a retozar.   Llegó el momento que posiblemente entró en celo, olía con atención la tierra en busca de una posible presencia de una pareja. En ese tiempo, habían nacido en casa cuatro gatitos blancos con manchas negras y la tortuga arremetió contra ellos, quizás los consideró una competencia o simplemente un estorbo.


EL NOPAL MORADO

Existe una variedad de nopal silvestre que crece en las laderas de los montes, es chaparrito y espinoso. En tiempos de lluvia adquiere un color verde, cuando hay sequía se torna morado. 

Mi tía, maestra rural de Yahualica, Jalisco, al conocer de la existencia de este cactus, me pidió le llevara una muestra para conocerlo y plantarlo en el patio de su casa. En realidad, yo le temía a sus largas y afiladas espinas, además al cambiar a un clima fresco y húmedo se volvería verde y más alto. En realidad, los nopales son chaparritos por la falta de humedad, a la par de ese atractivo color morado que tanto nos gusta.


EL CHILTEPIN

 

EL CHILTEPIN

El chiltepín es endémico de Sonora, es un pequeño chilito redondo, silvestre, se le encuentra en la sombra de los árboles, cerca de los arroyos. Los recolectores de chiltepín arrancan la planta para cosechar los pequeños chiles estando verdes, que hacen madurar al sol. Esta práctica ha hecho que este pequeñÍn y picoso chilito empiece a escasear.

Cuando vaya a visitar Guadalajara, mi ciudad natal, voy a llevar  semillas al mejor cultivador de chiles “raros” y exóticos de la familia, mi primo, quien desde hace tiempo cultiva chiles de diferentes regiones del país y de Sudamérica. Todo empezó cuando un veterinario de Perú le regaló semilla de un chile que parece una bella campanita de color naranja, desde ahí, empezó su gusto por el cultivo de chiles de diferentes especies.

En una ocasión nacieron un par de plantas de chiltepín en el cajete de la toronja de mi casa. Un día, me percaté que caían chiles secos de lo alto del árbol que los pajaritos tumbaban al tratar de comerlos, empecé a observar y el chiltepín había escalado el árbol, sus tallos se fueron apoyando en las ramas llegando como a dos metros de alto.  Cuando mi  pequeño niño  se enteró que aquella planta de verde follaje que crecía en el cajete era el preciado chile de Sonora, a partir de ahí, los trajo a raya.

HERMINIO AHUMADA ORIUNDO DE SOYOPA

 

HERMINIO AHUMADA ORIUNDO DE SOYOPA

Las fotos pertenecen a Soyopa, cabecera municipal del mismo nombre, situado a más de 130 km. al oriente de Hermosillo, Sonora. Esta pequeña comunidad de aproximadamente 130 habitantes fue fundada en 1540 en una parte elevada teniendo al este al río Yaqui que cruza a una altura de 20 metros por debajo del pueblo. Es una serranía baja, en temporal de lluvias se aprecia desde la carretera un hermoso paisaje con profundas cañadas, a lo lejos se aprecian altas montañas, todo está verde, con árboles de la región, abundan el palo verde, palo fierro, más altos y más frondosos que en otra parte de la Entidad, además del buen clima que suele haber en temporal de lluvias. En este lugar nació en 1899 Herminio Ahumada, fundador de la Universidad de Sonora, quien fuera yerno de otro gran personaje de la vida nacional: José Vasconcelos, ambos compañeros en el proyecto de  dotar de una Universidad para los sonorenses. Ahumada fue competidor de la Olimpiada en París en 1924, en 100 m. planos.

Se cuenta que José Vasconcelos siendo rector de la Universidad Nacional de México expulsó al alumno Herminio Ahumada. Andando el tiempo, éste contrajo nupcias con la hija de Vasconcelos y fue su ayudante en la compaña presidencial en 1929. Herminio Ahumada siendo diputado federal presidió la Cámara de Diputados y contestó el informe del Presidente Manuel Ávila Camacho, el 1° de septiembre de 1944, expresó:

Que había que cambiar los procedimientos políticos que se habían seguido, respecto al voto ciudadano, depurar el sistema electoral, respetar la opinión pública y que no dominara un solo partido, de lo contrario, no se podría realizar la democracia en México.

Hoy, sus restos descansan a la entrada del edificio que actualmente ocupa la rectoría en la Universidad de Sonora.

ESTACION MORENO Y SUS ACTIVIDADES

 

ESTACIÓN MORENO  Y SUS  ACTIVIDADES


La primera vez que visité Moreno, fuimos al campo al encuentro de Don Miguel, quien estaba montado en su caballo, me miró con sus ojos color miel, con una sonrisa jovial, me percaté que era alto y su piel blanca, portaba un sombrero, su ropa lucía limpia y planchada. Entre sus actividades, estaba el de elaborar muebles rústicos para su hogar con madera que le regalaba una compañía. En el amplio porche al frente de su casa recibía visitas que pasaban a recoger la correspondencia con quienes entablaba amistad. Los empleados de los rancheros hacían uso de las instalaciones de la Unión Ganadera para bañar el ganado con asuntol para combatir las garrapatas, tramitaban guías para  transportar el ganado  en  troques o en el ferrocarril, llegaban choferes con enormes carros cargados de grafito, de seis a siete toneladas. Existía una espuela, Don Miguel atendía la recepción de carro-tanques cargados de Diesel o gasolina que eran transportados por el ferrocarril. Trataba con los ingenieros y trabajadores de la mina de San José de Moradillas, algunos eran superintendentes, todos ellos, estadounidenses. Uno de ellos tenía dos especialidades, era ingeniero minero e ingeniero mecánico, se cuenta, que era muy organizado en su trabajo, tenía un pick up Ford de los años treinta de color verde olivo, en buen estado, ahí cargaba muchas cajitas con tornillos y un tanque de gasolina de lámina muy fuerte.

Cuentan de un ingeniero que en algunas ocasiones  daba una orden y un experimentado minero lo frenaba diciéndole “eso no se puede hacer”,…   de repente, explotaba de coraje, después de pasarle el  berrinche, reflexionaba y sabía reconocer cuando alguien tenía la razón. 

En 1960 el gobierno mexicano  decretó la nacionalización de la minería, y a partir de ahí la administración de la mina de San José de Moradillas fue administrada por mexicanos. A partir de aquí, todo cambió en la vida de la mina, con el tiempo, los trabajadores rememoraban lo bien ordenados que eran los administradores extranjeros y no toleraban el que hubiera diferencias entre los mineros de la compañía….  Hubo un ingeniero casado con una sudamericana, era una persona afable, sabía escuchar con paciencia.  Después que la mina pasó  otras manos, el ingeniero se trasladó a trabajar a una mina de grafito ubicada en lo alto de un cerro, en San Javier llevando consigo a muchos trabajadores.

A la casa de Moreno llegaban personas de todo tipo, a comprar y vender animales, algunos rancheros específicamente pedían chivitos de 28 días de nacidos para sus festejos. En una ocasión llegó un italiano errante acompañado de un burrito. Doña Conchita tenía una parra que no daba frutos, entonces el italiano tomó un tallo de una de sus guías y lo enterró, a partir de ahí, la parra se cargó de racimos de uvas.  Arribaban personas interesadas en comprar comida, y para resolver este problema, sin menguar los alimentos familiares, Don Miguel hizo un pequeño cuartito  con un techito de lámina negra, para ofrecer refrescos y sardinas enlatadas. Una tarde, al caer el sol, llegó un pequeño grupo de mineros completamente llenos de grafito de pies a cabeza, sólo se podía ver los ojos y los dientes. Por primera vez, observé a los hombres de carbón.

Dos limoneros crecían al amparo de los cuidados la familia. En el patio de la casa había un nopal “manso” –sin espinas- que  producía tunas grandes y jugosas cada temporada.

En una ocasión, un grupo de religiosos visitaron el municipio de La Colorada  por el rumbo del cerro “El Chivato” regalando chivas lecheras a los habitantes de la región. Don Miguel intercambió a unos vaqueros dos potrancas por dos chivas  lecheras –de las obsequiadas por los religiosos- eran de la raza sanen, de  una de ellas, se lograba una ordeña de cinco litros de leche al día.

La vida en Moreno no era fácil, las inclemencias del clima se compensaban cuando soplaba viento fresco de sur a norte procedente de San José de Guaymas. Esta familia dio vida a esta región durante cuarenta años con su trabajo y esfuerzo.

INVITACION AL BLOG DE ESTACIÓN MORENO, SONORA

 

ESTACIÓN MORENO SONORA

Los invito a leer el blog www.estacionmorenosonora.blogspot.com

Este blog a veces anecdótico, a veces científico da a conocer la vida rural de una familia que habitó en esta pequeña estación de embarque de grafito y de trenes cargados de ganado en pie que cumplían con los estándares exigidos por el mercado internacional del consumo de carne de res.

El centro gira en torno a una familia que atendía todas las actividades necesarias para el funcionamiento del embarque, así como, de la manutención familiar, confección de ropa en forma artesanal, cultivo de una parcela a la cual llamaban “la milpa”, atender el correo que era entregado por el ferrocarril que se detenía brevemente en esa pequeña Estación y el telégrafo de la Unión Ganadera, el embarque, desparasitación de ganado y extensión de guías  para los conductores de ganado.  Todo en medio de un clima abrazador que iba desde los 40°, 45° y ocasionalmente alcanzaba los 50°C en el prolongado tiempo de calor. Las causas de esta temperatura se relacionaban con el grafito acumulado a un lado de la vía del tren que guardaba mucho calor gracias al cielo despejado y al brillante sol de Sonora.  El polvo volaba con el viento acumulándolo en las hojas de los árboles, otro motivo fue la desforestación causada por el ferrocarril, cuando éstos marchaban con vapor. La caldera se debería mantener caliente a base de leña para calentar el agua. Estación Moreno abastecía de agua, cuando llegaba, escapaba el vapor acumulado para deleite de los pequeños que se encontraban a la espera del tren.

Los artículos relatan historias relacionadas con su entorno natural, tales como, la crianza de un bebé jabalí criado por Don Miguel con la leche de sus cabras, su madre fue cazada por unos vaqueros de la región. La historia de una paloma pitayera que se integró a la familia o el enorme búho domesticado que emprendió un viaje como polizón en un furgón del ferrocarril rumbo a la frontera.

Entre la familia se comentaba la producción de grafito característica de esta región. El embarque de este mineral cobró suma importancia cuando fue utilizado para la construcción de la bomba atómica que caracterizó al proyecto Manhattan para el mantenimiento de los reactores nucleares, el embarque de este carbón mineral partía de Estación Moreno con rumbo a Michigan.  El material procedía de la mina de San José de Moradillas. Los primeros usos del grafito fueron en la pintura, fabricación de lápices y lubricantes. El descubrimiento de los yacimientos se remontan a 1867 con el nacimiento de la mina Santa María explotada por los hermanos Wickes, la mina se ubicó en los linderos del territorio reconocido por la Etnia Yaqui como parte de su Nación.  La mina al cambiar de manos a la empresa Saginaw fue renombrada  a “El Lápiz” que llegó a su fin en 1930.

Después de la Segunda Guerra Mundial, tomó auge la mina de San José de Moradillas  también conocida como “El Cochi” que se conectó con
Estación Moreno y para 1970 entró en declive debido al endeudamiento y la falta de habilidad para su administración, al día de hoy, está en ruinas.

lunes, 7 de noviembre de 2022

LA FERIA DE ARTESANOS EN PATZCUARO, MICHOACÁN

 

LA FERIA DE ARTESANOS

EN PATZCUARO, MICHOACÁN

 

Año con año visitamos Michoacán.  La cocina michoacana se basa en el  maíz, queso, crema de leche agria, chiles secos y papas. Sus preciados platillos se venden a los turistas por un costado de la carretera de los Once Pueblos que conduce a Michoacán.

Después de visitar la Perla Tapatía, salimos al día siguiente y tomamos la carretera al lago de Chapala que se encuentra sumamente congestionada  de tráfico. Conduciendo por la rúa, se encuentra a orilla del lago bellas casonas pertenecientes a nuestros “queridos” vecinos del norte. Pasamos un río que divide a Jalisco de Michoacán. A partir de ahí, más al rato, empezaron a aparecer los nombres de los pueblos que ivamos pasando. Nos detuvimos en uno de ellos, una señora vendía  unas bolas de maíz rosado con manteca vegetal  elaborado con maíz rojo que se produce en la región.

Continuamos hasta un paraje cercano al lago, donde el clima se torna de fresco a frío, con poca luz y muy húmedo el ambiente. Había muchos pinos, sus troncos eran rugosos y húmedos por la brisa fresca. Encontramos un vendedor de elotes  que tostaba en un bracero encendido por las brazas donde reposaban enormes elotes sostenidos del costado. Más adelante, había un lugar, dónde una persona hacía señas a los automovilistas para que se detuvieran a degustar de los platillos típicos de la región a la vez que se oía melodías de los purépechas.

Llegamos por fin, a Patzcuaro. Cómo siempre no deja de sorprendernos la belleza de la ciudad, es considerada Pueblo Mágico, sus casas están pintadas de rojo y blanco, con techos de teja todos vencidos por las constantes lluvias,  sus marcos de madera. Al día siguiente, desayunamos en un  antiguo restaurant colonial, con chocolate fresco y espumoso. Apreciamos las artesanías de madera labrada, llamó mi atención unos muebles fabricados en madera apolillada. Pronto, llegamos al último día de nuestro viaje. Muy temprano, ya estaban llegando los artesanos cargados con sus valiosas mercancías y empezaban a ponerlas en exhibición, pues pronto, daría lugar a la feria De Artesanos que año con año se lleva adelante en Patzcuaro, Michoacán.

TORIBIO: MI HERMANO MENOR

 

 TORIBIO: MI HERMANO MENOR

 

Mi tío Toribio desde niño, corrió la misma suerte que su hermana Gabriela. Mi mamá recordaba que cada bando – los federales o la insurgencia-  al entrar a Guadalajara,  cada uno traía sus propios bilinviques que era el papel moneda que se ponía en circulación. Mi abuela decía que a un bilinvique de un centavo le marcaba con un lápiz un cero y de este modo, iba a comprar diez centavos de arroz a un anciano que ya no podía ver bien, ese arroz  una vez cocido debía de alcanzar para todo el día.

Gabriela y su hermano se criaron rodando por aquí y por allá, ella hacía tortillas en casa de familiares. Cuando la tortilla inflaba, la metía al agua del machihuis para que se enfriara y poder comerla cuando creía que nadie la veía. Fue así, como ella aumentó de peso considerablemente.

Mi tío Toribio ingresó al servicio militar, al parecer fue en Hermosillo donde contrajo matrimonio con una joven sonorense. Tiempo después, se trasladó con su familia a la Perla Tapatía. Un día, por algún motivo tuvo diferencias con su mujer y llevó a sus hijos a la casa grande para que su hermana Gabriela se ocupara de ellos. Mi mamá  que bastante quehacer tenía ya con sus compromisos, sintió que tenía que agregar más piedras al costal que ya cargaba. .. Al poco tiempo, la joven sonorense se presentó a reclamar a sus hijos, la petición fue aceptada. Al enterarse su hermano Toribio, Gabriela le dejó bien claro que … “los hijos debían estar con su madre”.

Contaba mi tía Carmen que su segunda esposa la conoció ya embarazada. Se trataba de una joven chaparrita y muy blanca. La pareja, no dudó en casarse, y  Petra, una de los hijos de la pareja,  afirmó que su padre, nunca hizo diferencia alguna con su hermano mayor. Su papá  lo crio y lo cuidó convirtiéndose así, en padre putativo.

Conocí a Petra siendo viuda con dos pequeños niños que la acompañaban cuando visitaba la casa grande. En ocasiones, se daba un regaderazo y enjabonaba su pelo con “Fab” –jabón en polvo- a lo que mi abuela le decía con preocupación “te vas a quedar calva”. Sus niños llamaban mi atención, el más grande era blanco y pecoso, en tanto la niña era muy morenita se chupaba uno de sus dedos en la boca. Eran muy tranquilos los dos.

Nunca tuve en claro, el por qué se disolvió esa familia. Solo puedo decirles, que Toribio se casó por tercera vez, no contó con la aprobación de su hermana Gabriela quien en repetidas ocasiones le decía… “¿Qué… ¿acaso te casaste borracho?”... “¿no te dabas cuenta que te estaban casando?”

A Toribio le gustaba mezclar el olor y los sabores de la cocina mexicana. Se hacía presente en  casa periódicamente ayudándole en lo que podía en la cocina. Gustaba de preparar los “Changuitos”, una bebida donde se mezclaban el ron y refresco de cola. Uno para él y otro para ella, que aceptaba con gusto.  Él ayudaba económicamente a un familiar de su mujer, llamado “el Tofico”, lo hacía presente continuamente, a lo que mi mamá Gabriela le decía “al que Dios no le da hijos, le da cosijos”.

Toribio se reunía ocasionalmente con sus hijos sin hacerse acompañar de nadie más. Eran ocasiones en que podía aprovechar para convivir y degustar de un sabroso tequila, la bebida más tradicional en Jalisco. A sus sesenta años, recorría las calles de Guadalajara en su bicicleta recogiendo y cambiando pagares en el banco. En casa, fabricaba, unos artículos deportivos para aquellos quienes gustaban de la casar aves y los vendía en una tienda de la ciudad. Gustaba de comercializar diversos artículos como blusas y radios, entre otros.

A su muerte, no salió una esquela, sino una noticia en un periódico que daba a conocer el hecho de que la señora  de Martínez afirmaba que lo habían envenenado en una celebración familiar.

Mi mamá Gabriela, molesta por esa afirmación, reprobaba el hecho que se vieran obligados a hacerle la autopsia a su hermano, pudiendo haberse evitado. Durante el funeral, se mostró tranquila, sin derramar lágrimas.

Una vez en casa, estando ella en la cocina, se oyó un sonoro llanto lastimero por todo la casa. Al oírlo, mi tía Carmen fue a consolara, le dijo: “llora hermana, desahógate”….. al tiempo que Gabriela le decía…. “Era mi hermano”.

RECORDANDO A MARÍA ELENA

 

RECORDANDO A MARÍA ELENA

 

Aquella humilde maestra rural fue mi amiga y compañera en sus años de juventud, de ella aprendí las primeras lecciones de la vida. Cantaba a la juventud y a la grandeza del Señor. Me invitaba a sus reuniones de zona donde se agrupaban los profesores que daban clases en diversas rancherías en el estado de Jalisco. Oía las exposiciones de los maestros, sus problemas y los acuerdos a que llegaban.

María Elena y yo fuimos y venimos de oficina en oficina buscando una audiencia con los políticos “vale madre” de ese tiempo; llegábamos temprano ,  esperábamos horas y horas y al final de la jornada la secretaria anunciaba que el “infeliz” político se había ido, sin haber oído el planteamiento de una propuesta que mi tía deseaba hacerles.

A pesar de todos los desdenes, no cejó en su desempeño de tramitar y aprobar la creación de una primaria rural en Yahualica, Jalisco, lugar donde se desempañaba como profesora de primaria. Cuando por fin, llegó la ansiada aprobación, mi tía había pedido el cambio de adscripción para continuar con sus labores académicas en otro lugar, había contraído un compromiso con un joven profesor normalista  del área rural.

Recuerdo una vez, que acompañé a mi tía María Elena y a su amiga Carmen Campa a la ciudad de México con el propósito de aprobar un examen que les permitiera ingresar y continuar sus estudios. Carmen lo solicitó en el área de matemáticas y fue aprobada para ocupar una plaza para estudiar en la Normal Superior y a futuro impartir clases en una escuela secundaria.  Mi tía,  seleccionó el área de literatura, pero esta área estaba tan concurrida que fue rechazada finalmente. Recuerdo que llegamos a un hotel del SENTE y nos alojamos en una hermosa y amplia habitación que tenía grandes ventanales, ubicada en el quinto piso, teníamos una vista panorámica de la ciudad. Al poco tiempo, llegó un señor feo y panzón diciendo que “esa” era “su” habitación a la que siempre llegaba cuando visitaba la capital.  Posteriormente, nos mandaron a  ocupar una habitación en el sótano, toda gris, sin ventanas ni ventilación. El SENTE les hacía creer a los profesores que el hotel era para todo aquel que lo solicitara… pero era una verdad a medias.

En Jalisco, en un par de ocasiones, la acompañé a Yahualica, ahí donde se alojaba María Elena con una familia de apellido Limón. La matrona de la casa, a las cuatro de la mañana empezaba a despertar llamando a gritos a sus hijas que dormían en un cuarto en el segundo piso de la casa-habitación, con el ánimo de que se levantaran para iniciar las labores cotidianas.  En la cocina había un molino que tenía dos grandes piezas dentadas para moler el nixtamal y tenía un palo para hacerlas girar dando vuelta y vuelta para hacer la masa de maíz.

A mi tía, le prestaban un cuartito para que ahí  diera clase a los niños. No tenía puerta, ni ventanas, con piso de tierra donde sentaba a los niños en el suelo. Primero, los más chiquitos de parvulitos que los ponía a hacer bolitas y palitos en el cuaderno. Luego, preguntaba al quiénes son los de segundo? Y así sucesivamente.

En ocasiones, las vacas se asomaban al interior de la escuela atraídas por las voces infantiles. Los niños venían a pie de las rancherías cercanas. Había un niño de nivel avanzado que al parecer era privilegiado, pues llegaba en un burrito al que amarraba cercas de un árbol, se llamaba Fabián. Fabián era amigo de un hijo de la familia Limón y pensaba continuar sus estudios.

En una ocasión, las hijas de esa familia, se dirigieron a un pequeño aguaje cercano con agua “chocolatosa,” acompañadas con un burrito que portaba  grandes cantaros . Ellas juntaron esa agua con un pequeño plato de peltre y los llenaron. Una vez que ralló el sol, con esa agua,  regaron un amplio patio  al frente  de la casa. Sacaron un fonógrafo le dieron cuerda, le adaptaron dos enormes bocinas y tocaron melodías de danza regional, mientras, que los danzantes bailaban diferentes piezas. “El son de la negra”,  la danza con machetes que chocaban entre sí los niños haciendo ruidos metálicos, en fin, fue un espectáculo variado y colorido. En las afueras de la casa, había muchos burritos esperando que terminara la fiesta para regresar a su hogar.

María Elena concibió una hija, a quien, por su trabajo, le fue difícil atender. Mago y su suegra se ofrecieron a ayudarla a atender a la bebé y fue así, como ella resolvió la atención de su pequeña.

Una tarde, María Elena llegó a la Perla Tapatía a la “casa grande”  acompañada de su pequeña hija, enferma, delgada y amarilla. Su suegra le dijo: “Lleváte a tu hija, no la quiero verla morir aquí”.  La niña no dejaba de llorar y mi mamá Gabriela con toda su experiencia en cuidar chilpallates propios y ajenos, le dijo, esa niña tiene hambre… su hija dijo, que el doctor la instruyó a  que le dieran suero. Después de tomar leche, quedó plácidamente dormida.

El deseo de aumentar el número de miembros de su reducida familia llevó a mi tía a un chequeo médico y los resultados fueron alarmantes. El diagnóstico le fue adverso, dio positivo a cáncer.  Un cáncer muy agresivo se había incubado en su matriz. Fue en una época, en que María Elena frecuentó la casa familiar siguiendo un tratamiento de rayos “X”. De su hija, se ocupaban mis  abuelos. La radioterapia se dividió en varias zonas que fueron recibiendo las radiaciones.

El tiempo transcurrió, y su hija, agrandó la familia con dos hijos varones. Treinta años después, el cáncer volvió, transformado en un tumor benigno que no pudo superarlo.

Tras su retiro de labores académicas,  María Elena organizó a los jóvenes de San Juanito, su casa se convirtió en un centro cultural, puso al alcance sus alumnos  guitarras y trajes regionales que ella misma compró con su humilde  pensión de maestra rural. Por las tardes, los jóvenes acudían a recibir clases de música y dansa . Coleccionó vestidos  para la presentación de espectáculos populares en las fiestas del santo patrón del lugar. Se rodeó de jóvenes que llenaban de alegría su casa logrando mantenerse activa todo el tiempo.  Su visión altruista, le llevó a fundación de un asilo de ancianos que hoy lleva su nombre en el pueblo de  San Juanito de Antonio Escobedo, Jalisco.

María Elena contrajo matrimonio con un joven profesor normalista también del medio rural: el tío Juan.

El tío Juan estudió la Normal en la ciudad de Guadalajara. Sus compañeros  lo apodaron “el huarache veloz”. Al inicio del ciclo escolar los estudiantes organizaban las “novatadas” sometían a los estudiantes a sus caprichos, y le tocó el turno al recién llegado de San Juanito…pero el tío Juan corrió tan rápido que no pudieron alcanzarlo. Así fue, como se daría a conocer por su velocidad.

Su mamá y su hermana mayor le costearon sus estudios elaborando pequeñas galletas de maíz horneado, mismas que saboreamos por primera vez cuando madre e hija nos visitaron mucho tiempo después en la casa familiar.

Con la llegada del amor, terminó la compañía de la que yo gozaba, ahora le tocaría a su esposo ocuparse de ella. Cada una, caminaría por senderos diferentes. 

EL SEÑOR ROSALES

 

EL SEÑOR ROSALES

 

Mi bisabuela Catalina partió de Toyahua, Zacatecas a radicar en la ciudad de Guadalajara,  se desempeñó como cocinera en casa de familias acomodada, trabajó con una familia de alemanes y un día su patrón le hizo saber su deseo de que ellos se trasladarían a su país de origen, con la finalidad de que sus hijos “aprendieran bien el alemán”, le propuso los acompañara, pues se había acostumbrado a sus guisos, a su sazón y a sus platillos. Le dijo, y por supuesto, “su hijo iría a la misma escuela que los míos”. A lo que Catalina respondió: “No, está muy lejos”. Al crecer Daniel, su hijo, se enteró de que se le había escapado la oportunidad de desempeñarse a futuro como profesor de idiomas.

Mi abuelo, estando ya casado asistió a una secundaria nocturna, siendo su profesor Agustín de la Rosa (cuyos restos se encuentran en la Rotonda de los Hombres Ilustres de Jalisco). Según su sentir, las clasea de  matemáticas se impartían a buen nivel por lo que acudían jóvenes de otras escuelas atraídos por la calidad académica de sus profesores. Más adelante, sus hijos asistieron cercas del mercado de San Juan de Dios a unos talleres donde aprendieron Inglés.

Desde joven, se interesó por la literatura y la historia  y con el tiempo formó una colección de libros contando con “el Hijo de Ahuizote”. Aprendió a leer en inglés teniendo como obra preferida un libro de historia en esa lengua.

Daniel afirmaba con entusiasmo que su primogénito también del mismo nombre, había nacido en un edificio enfrente de la Plaza de Armas, y se sentía orgulloso de ser mexicano.

En 1929, hay dos hechos dignos de ser mencionados, el primero, es el año en que nació su  primer hija  y la compra de un terreno que costó noventa centavos el metro cuadrado. Su casa se encontraba ubicada en el Municipio de Zapopan, se surtía de agua de un manantial llamado “Los Colomos”, agua de un agradable sabor, de ahí partía el río del mismo nombre que divide a Guadalajara de este municipio. La familia de Gabriela y Daniel fue la primera en habitar esa área lo que se llamaría más adelante “El barrio del Retiro” porque estaba "retirado" de la antigua Guadalajara. Cerca de ahí, a escasos cien metros pasaba un arroyo que formó unas barranquitas. A un lado de la casa de mis abuelos se instaló una familia con una teneduría. Su joven vecina entabló amistad con Gabriela que duró toda la vida, su cuarto hijo  nació con problemas de hidrocefalea y finalmente no sobrevivió. Durante ese tiempo, mi abuela se ocupó de una hija pequeña de Doña Aurora y le puso el monte de “Bolilla”, ella, en cambio le deseaba llamar Gabriela, pero como era difícil de pronunciar, le decía “mamá lela” y así se le quedó.

Mi abuelo, construyó un gran cuarto de adobe con piso de tierra que no ocupó de inmediato. Un día, se enteró que había sido ocupado. Se encontró a una humilde familia. Un día, el burrito que los acompañaba se había comido el árbol de lima que crecía a un lado del lavadero y fue reemplazada por otro que daba frutos de mayor calidad, fue transportado desde un pueblo cercano por esa familia.

 Corría el año  de 1911, Daniel siendo un niño de once años, se encontraban sentados en el borde de una ventana  viendo desfilar a los federales, éstos se llevaron "de levita" a dos niños -uno era mi abuelo-. Una vez en el tren, los niños separados de sus padres no paraban de llorar y les dieron dulces con el ánimo de que se callaran. Fue así, como, se integró a la milicia teniendo escasos once años de edad. Fue testigo de batallas y hechos dolorosos, memoria que con el tiempo relató a oídos atentos sus historias de juventud. Nosotros, viajávamos a la ciudad de Guadalajara cada  periodo vacacional. Mi abuelo gustaba de platicar con un joven historiador sobre muchos temas. Dentro de la conversación el joven terminó por educar al señor Rosales y nunca más votó por el partido de la banderita como era su costumbre. Tenía una mente abierta, no era dogmático, solía decir: “No creo en el Dios que los hombres han creado, sino en el Dios creador del universo”.

Desde niño su madre lo enviaba a la iglesia  de San Francisco donde se desempeñaba como acólito. Un día, se enteró que el presbítero había embarazado a una joven de la flor y nata de sociedad, desde ahí se retiró de sus actividades religiosas, decepcionado por los actos del señor cura. Solía leer la historia de San Francisco, tanto le gustó la obra que terminó por “expropiarla”.

Encontrándose el ejército en Chihuahua, Daniel desertó y se quedó a vivir en esa ciudad por un tiempo donde aprendió el oficio de la curtiduría. Le pagaban un peso diario por su trabajo, monto aceptable para la época. Después de algunos años de soportar las inclemencias del clima, decidió enrolarse con el ejército villista. Posiblemente, con la idea no de pelear con la insurgencia, sino de buscar un medio de transporte y una posible oportunidad que lo acercara al centro del país y retornar el camino a casa para reunirse con su madre.

Formó una familia con su esposa. Trabajó en Las Fábricas de Francia, y en El Nuevo París, donde le proveían de alojamiento en una casa en la azotea del edificio. Ocupó un cargo en el Comité Ejecutivo de un sindicato y un día llegó una petición de una perfumería, por lo que no dudó en enviar a una de sus hijas a ocupar esa plaza. Después, ingresó a una droguería  como barrendero. Al tiempo, se presentó la ocasión de ocupar  una plaza en el almacén de la compañía. Registraba las entradas y salidas de productos. La droguería tenía grandes instalaciones, por un lado pasaba el ramal del ferrocarril que abastecía de productos a la empresa. Daniel estaba atento al correcto acomodo de las mercancías y de que los trabajadores no fueran a accidentarse pues manejaban entre otras cosas, porrones de ácido en botellones de vidrio de cincuenta litros cada uno.

Llegó el día en que la empresa quebró. Mi abuelo Daniel contaba con sesentaicinco años de edad y se jubiló. Encontró la forma de mantenerse activo, ahora ayudando a su hijo mayor con las cuentas de su taller mecánico. Lo mismo haría más adelante con otro de sus hijos quien estuvo a cargo de una cuadrilla de trabajadores que no resultó rentable por las maniobras de la empresa telefónica de ese entonces, Teléfonos de México.

Tres de sus nietas vivían en la casa grande en compañía de sus abuelos. Daniel se convirtió de abuelo en padre, estuvo atento a la educación de ellas, fue consejero, maestro y en ocasiones amigo.  Gustaba de cantar toda la obra musical y las canciones acompañado de su guitarra de un cantautor de principios del siglo XIX: Guty Cárdenas.   Ocasionalmente su esposa Gabriela entonaba algunas canciones como “La Feria de las Flores” entre otras. Con este ambiente en el hogar,  dos de sus nietas se interesaron por el aprendizaje de ese instrumento musical, que una sola llegó a continuar.

En una ocasión, estando uno de sus hijos que trabajaba en Tabasco en Petróleos Mexicanos, se encontraba de visita en la casa grande. Por las tardes, los niños se reunían a practicar un juego de cartas para agilizar la memoria,  mi abuelo Daniel se integró también, hasta que su hijo, empezó a buscarlo y preguntar por una caja que contenía el juego. El paquete, fue sustraído por uno de sus hijos, quien de antemano sabía que era para un regalo que su padre iba a hacer.  Al enterarse, mi papá Rosales sorprendido dijo, “¡¡Pero, si hasta yo jugué!!”.

PETRA Y SU DESCENDENCIA

 

PETRA Y SU DESCENDENCIA

 

 

 Petra nació en 1860. Siendo una niña vivió la segunda intervención francesa seis años más adelante.  Algunos desertores franceses quedaron desbalagados en el territorio nacional. Una década más tarde, cuentan que Petra conoció a un francés en el municipio de Tala, Jalisco.  Sus familiares afirman que el francés enamorado de la joven se la “robó”  y después la dejó en una ranchería de la barranca de Oblatos, donde nació un bebé que llevó el mismo nombre que su madre.

Al convertirse en mujer contrajo matrimonio con un joven, de esa unión nacieron tres hijos.  Nuestra bisabuela  estando en proceso de parto se sintió mal, le dijo a su marido… “Marcos, creo que me voy a morir”.  Ante el apremio del sufrimiento de su mujer, aquél hombre se amarró un equipal en la espalda, y ahí sentó a Petra  y la cargó al hospital más cercano, donde nacieron unos cuates en un parte muy complicado, fueron un varoncito y una niña.  Ella falleció después de dar a luz.

En ese hospital se encontraba una señora que había perdido a su recién nacido, y para aprovechar su leche materna le llevaron a uno de los cuates para ser amamantado. Con desgano, la mujer dejó caer el pecho de su seno en la carita del bebé sofocándole por unos minutos.

Los cuates, una vez en casa, eran alimentados con atole de masa, pues sus precarios recursos no les permitía comprar leche para los bebes.  Sus hermanas  se hicieron cargo de unos pequeños que necesitaban cuidados maternos. Fue una gran responsabilidad para ellas, dado su edad.

Las lluvias abundaban en la ciudad de Guadalajara, donde el clima era de fresco a muy frío, casi todo el año. Cuando los tapatíos caminaban por la sombra se sentía frío y cuando se cambiaban al sol, se sentía el impío calor.

Carmen platicaba a sus nietos, que en una ocasión, al término de una granizada salieron a jugar las hermanas con el granizo que la lluvia había acumulado en el suelo. La cantidad de granizo fue tal, que las viejas vigas podridas por los años y la humedad constante hizo colapsar el techo por el peso del granizo que soportaba el tejado. Dentro de la casa, dormía plácidamente la niña muriendo por frío, en este desafortunado accidente, sobrevivió Toribio.

Unos años más tarde, la precariedad en la que vivía Carmen se transformaría gracias a su buena suerte. Un día la niña acompañó a una vecina que trabajaba en el servicio de la familia Orendain, a probar suerte y proponerles se integrara al servicio de la casa, la petición no fue aceptada, pero argumentaron a favor que la mamá de la niña había fallecido y vivía con apremio.

Carmen se trasladó a vivir a la casa de esa familia bien acomodada dejando atrás la miseria y la precariedad en la que vivía. Se acomodó en la casa, con el tiempo, aprendió a sacarle partido a su largo cabello con sencillos y vistosos peinados que hacían lucir su juventud. 

Gustaba de recrear el tiempo que pasó con los Orendain contando su historia basada en sus recuerdos, el lujo, las comodidades y los gustos culturales de esa familia, contaba que con el tiempo se había convertido en dama de compañía. La vida fastuosa encandiló a mi tía desde el primer momento y arraigó los intereses y los gustos sofisticados de su tiempo.  Esa familia gustaba asistir a la ópera en el bellísimo teatro Santos Degollado,   -el nombre corresponde a un liberal-  donde presentó un recital  Ángela Peralta, “el ruiseñor mexicano”.  Cuenta que la familia Orendain fue la primera en tener un auto en la Perla Tapatía, auto en el que tuvo la oportunidad de viajar en grata compañía, también gustaba de saborear la cocina francesa, oportunidad que Carmen supo aprovechar.

En realidad, Carmen se integró al servicio de la casa, salía al mercado con una canasta para cargar las frutas y verduras que compraba, a la vez que detenía en su pelo un lápiz con el que anotaba en una libreta las compras realizadas. Cuando le era posible, por las tardes llevaba a sus hermanos alimentos que no se habían consumido ese día.

Ángel, un seminarista,  con quien se casaría más tarde,  acompañó varias veces al señor Obispo de Guadalajara y en esa casa, conoció a Carmen.  EL Obispo, tenía cercanía con esa familia y recibía invitaciones a cenar, tiempo después Carmen y Ángel contrajeron nupcias.

  RECORRIENDO TEQUILA Al recorrer los pueblos de Huaxtla y Orendain, Jalisco empiezan los recuerdos de aquellos días en que Doña Conchita...